MÁS DE MIL PALABRAS
La vida son escenas, impactos, movimiento rápido de fotografías o videos almacenados en nuestras cabezas.
Recuerdos de niñez, juventud, familia, parejas, éxitos, fracasos, bailar o cantar en casa, en la calle, risas con amigos, risas de niños, bodas, funerales, comidas, olores, viajes, besos, caricias, más risas, llantos, toda una película llena de escenas de nuestra vida, y siempre estás ahí, siendo el protagonista.
Cada uno de nosotros vive una película diferente, emociones únicas….
Cuántas cabecitas me gustaría descubrir, y retratar lo que pasa por ellas en unas cuantas líneas, para después entregárselas al protagonista de su propia historia.
Y reunir a todos esos fantásticos seres que nos cuentan su historia, en un montón de folios, para ser leídos por todos los curiosos que ahora me leen.
Más de mil palabras, no es sólo una historia, paso de eso, es un mix de sensaciones y hechos, de lo que me da la gana, de mis pensamientos, de mis dudas, de mis planteamientos estúpidos, de lo que veo a mi alrededor, de lo que me cuentan, de las tonterías de otros, de sus historias, de la vida, de lo recorrido, de la actualidad, de cositas del pasado, de mucho amor en mi día a día, de situaciones que no soporto, de manías, de risas, de situaciones patéticas, de otras un tanto ridículas, de plasmar lo que me apetezca…
Acostumbrados a libros con una historia, libros de superación, novela corta, romanticismo, acción, aventura… pero la mayoría de lo que leemos siguen un hilo.
A mi me apetece romper las reglas, escribir lo que quiera y como quiera.
Escribir sobre instantes que conllevan sentimientos tan dispersos… y eso es este libro, lecturas muy cortas sobre todo y nada.
SALIDAS DEL COLEGIO….AMOR DEL BUENO
Una de las situaciones a las que estamos más acostumbrados es a ver en los aeropuertos, estaciones de trenes o bus a un montón de personas abrazándose, besándose, sonriendo de oreja a oreja, o llorando en despedidas, vamos, traducido a sentimientos, una gran dosis de amor. Y si eres una persona mínimamente observadora, ¿cuánta cantidad de amor hay en las salidas y llegadas de los viajes?, y perdonadme, pero que pena que en el día a día ya no lo practiquemos más sin que hay viajes por medio. Recibir a esos seres queridos o despedirles en sus trayectos, sean parejas, familiares o amigos, resulta un acto lleno de amor, eso pienso yo.
Pero hubo una situación que superaba esas dosis, que simplemente se dan entre familiares, y tienen un protagonista principal que es capaz de hacer sentir al ser humano algo tan grande e indescriptible, que todavía estoy por ver quién supera eso, los niños, benditos niños.
Si, y hablo de ellos en general porque les he observado en varias ocasiones, un lugar en común con distintas ubicaciones, en el que el acto de amar, felicidad y sentimientos a flor de piel, hacen que estos pequeños protagonistas durantes varios minutos, adultos y ellos desprendan una cantidad de amor inmensa, y ese lugar es la entrada y salida del colegio, pero sobre todo esta última. La salida del colegio, mágica como ella sola.
Mientras espero que salgan mis niños, observo de izquierda a derecha a esos familiares realizando el mismo acto que yo, esperar… Esas madres, padres, abuelos e incluso hermanos mayores, a la espera de una criatura o varias que saldrán de forma efusiva, buscando ávidamente a su familiar, para realizar un acto de engancharse a él como si fuera a ser el último día que le viese, fundiéndose en un eterno abrazo, o bueno, con intención de que se convierta eterno abrazo, donde dos personas se convierten casi en una, en una sensación única y desde mi punto de vista insuperable.
Ver como las criaturas salen con esos bracitos abiertos, sonrientes, con una luz en su cara que es apabullante, y mientras ese niño busca a su familiar, dicha persona que ya lo había visualizado hace rato está esperando ansioso esa llegada de ese pequeño a su ser, está esperando su abrazo, sus besitos llenos de vida, con esa carita tan tierna, esos bracitos tan frágiles, y ese cuerpito lleno de amor que es capaz de desmoronar al adulto más frío. Porque sin darnos cuenta ese acto nos cambia el día, nos hace más humanos. Cuando estés en esa salida del colegio, vívela y disfrútala porque a ellos se les irá de la memoria, pero para nosotros será un recuerdo eterno.
Y si te vuelves un observador de ese acto porque te coincide en hora y lugar, podrás ver en ese ambiente tanta magia, tanto amor, que viendo dicha situación te hará sentir increíblemente bien, aunque no lo vivas en primera persona y sólo seas un mero espectador.
NO ME DA LA VIDA
Si señoras y señores ... Hasta el *oño, a mí no me da la vida pá tanto...
Vivimos en una sociedad que va a toda leche, eso sí te aconsejan que dediques tiempo para; leer, escuchar música, hacer ejercicio, cuidar tu nutrición, cuidar tu mente, ejercicios para relajarse, estar con la familia, con los amigos, estar solo y conocerse a fondo, cuidar de tí, cuidar de tu familia, cuidar de tus amigos, pasa tiempo quitando de tu vida todo aquello que es tóxico... Uffff. ¡ Quietoooo!. A mí no me da la vida para todo eso, oiga.
Lo juro, que lo intento, pero todos los días hacer eso... ¿ Y cuando dormimos?, ¿ Y cuando trabajamos?.
Venga, voy a hacer un intento.... Me levanto, desayuno, me ducho, ¡mierda!, se me olvidaron los estiramientos matutinos + pensamientos positivos (al estilo "cuánta paz", "hoy va a ser un día fantástico", "yo puedo con todo", "valgo mucho", "cuanto me quiero"...)+ Respiraciones profundas y calmadas, ainsss, continuó. Después de la ducha y el olvido de me levanto positivo, me visto a toda velocidad, ¡ozú no llego al curro!, Eso sí, todo esto en un día que no me tocan niños, están con el padre, ¡Ah! Y también sin pareja, que creas que no, eso te distrae.
Me voy a trabajar, bien, le hemos echado 8 horas a la cosa, que rápido se escribe y que lentas pasan..., Has comido en mitad de la jornada un "algo rápido" que preparaste el día anterior. Y vuelves a casa reventaoo con ganas de caer desmayado en el sofá, a todo esto, con 47 añitos, jajaja, seré cachonda, añitos, escribo, si ya he entrado en la fase de la vida donde este cuerpito se va descolgando por todos los lados, la premenopausia asoma el hocico, te mueres de calor y frío, tu pelo se cae y se vuelve áspero, te salen canas por todos los lados ( incluidos los bajos), esta es otra guerra que tengo conmigo misma, mis canas bajeras🤦, vamos, que empiezas el modo " arrugarse como una pasa", y a esto soy tan maja conmigo, que me autodefino "47 añitos" seré gilimema.
Así que llegas a casa y te desplomas al sofá, practicando eso de dedicarte un rato a ti misma, y si, te lo dedicas alrededor de una hora, hora y algo, en modo inconsciente... Porque te has dormido. Y entre pitos y flautas ya te han dado las 19:00 h de la tarde, ahora me quedan cosas por hacer... Comida para mañana, que sí tengo a los niños, recoger algo la casa, y cuando ya son las 21:00 h, ahora ya puedo llamar a los amigos y familia, he dicho llamar, porque ver es difícil, ummmm, y llegó la hora de cenar, y más que algo nutritivo es algo rápido, ves algo en la tele, o el móvil. Y cuando te quieres dar cuenta estás en la cama.
Eso sí, sin haber leído, sin cuidados estéticos a tu cuerpo/cara, sin haber escuchado música, ni dedicado silencios, sin haber pasado tiempo físico con los tuyos, sin quitar de tu vida lo tóxico ( no ha habido tiempo), sin haber hecho ejercicio, yoga, etc, sin haberte alimentado bien... Nos faltan horas, nos faltan....
Y vosotros ... ¿ Os sentís identificados?
INSTAGRAM DECORACIÓN
Admiradora número uno de aquellos que se dan una currada en llevar un Instagram de decoración, llamados Decolovers.
Y alucinando con la cantidad de cosas que pueden hacer, su ingenio y su arte en la decoración, cuál profesional.
Esas cocinas, dormitorios, salones y baños llenos de encanto. Wooowww, pero no me malinterpretes, a mi me gusta llevar más allá lo que observo, ya se que Instagram es un nido de arte fotográfico, pero amig@s, no puedo evitar sacar el punto sarcástico a tanto arte irreal. También podría hacer este momento sarcástico con las influencers (que lo haré), pero hoy les ha tocado a ellos, los decolovers, eso sí, por favor está hecho desde cariño, nadie se ofenda, o bueno, sí, tienes derecho a ofenderte.
Uno de los ejemplos que más llamó mi atención fue el de un dormitorio con la cama hecha perfecta , ¿einss?, ¿cama perfecta?, salvo en los hoteles amig@s, estoy por ver una cama sin arrugas, y además añadidos montones de capas, sábanas, edredones nórdicos, colcha, bouti, mantas a los pies de la cama, manta lanzada al aire con aspecto de descuido( que no, que está puesto con mimo) cojines, miles de cojines cómo si se fuesen a agotar en las tiendas( te los compraste todos, toditos, todos), y para colmo, una bandeja con flores, velas y un café dentro, vamos a ver, oiga, y que leches pinta desayunar en la cama, con la cama hecha;
1. ¿Un café sin más, nada de sólido ( por favor una tostaditas, un croissant, unos cereales ... yo que sé?, y si se te cae el café, y si sí, oinssss, todo manchado, con lo bonito que estaba, y ahora a poner lavadora y a gastar luz, tal como está la electricidad a estos precios, y encima con lluvias y frío que luego eso no seca ni para atrás, a no ser que tengas secadora y gastes más luz.
2. ¿Unas velas?, joder que si se caen preparas una gorda pajarito… y te veo llamando a los bomberos, y tu dormitorio de ensueño se convertirá en un dormitorio a la parrilla, con olor chamuscaoooo, y rezando para que no se extienda el incendio poR toda la casa, y te quedas sin casa, si, si, esa que fotografÍas en Instagram, y sacar fotos de casa quemada, por mucho estilo que le pongas…. ay amig@, eso no mola, no te visitará el perfil ni Dios.
3. ¿ Unas flores en la bandeja?, a ver si yo estoy muy perdida, y con tanto que nos atacan en redes con comer sano, va a resultar que las flores de la bandeja es la parte sólida que ingieres junto al café en el desayuno.
Y digo yo, si se desayuna en la cama ¿no se hace con la cama deshecha?, trabajazo que te ha llevado montar todo eso, ¿y el gasto?.
Ya no hablamos de la famosa palabra “Haul”, ¡oh my good!... así traducido rápido… compras de forma bestial, cómo si te fueras a morir mañana, y haces un video (Reel) donde desempaquetas todo lo comprado para enseñarselo a tus seguidores, sonido de fondo,la apertura de las cajas y bolsas ( que esto es en serio, a mi me relaja), visto de alguna forma, ¿intenta contribuir al consumo, y apoyar a los negocios?. Porque no todos los “haul” están pagados por la marca. Pues si le dedicas unos pocos de minutos a estos decolovers, encontrarás rincones a los que sacarle la puntillita graciosa, y qué decir de los Diy de decoración, esos me flipan, que imaginación…tienes desde objetos útiles a lo mas inútil que hayas visto en tu vida.
Salones con sillones imposibles, donde te dejas los lumbares, pero ahí los pones, mesas supuestamente de diario para comer, que tardas más en decorarlas que en comer, baldas y baldas llenas de objetos, que luego alma de cántaro te recuerdo que hay que limpiar el polvo, alfombras preciosas con unos titulares luminoso que pone “ me pongo guarrísima con sólo mirarme”, jarrones enormes que ocupan más que el propio salón, mogollón de plantas que luego hay que cuidar.
Baños llenos de plantas , velas, jarrones, flores, toallas cómo para parar un tren, que hay tantas cosas que no encuentras el water cuando más lo necesitas porque te estás meando.
Y las cocina…..ohhh, un mundo aparte, vajillas interminables, cajones llenos de especias, ni en la India tienen tanta especia, botes, botes para guardar cosas, uff, de todos los tamaños… tablas de madera para cortar, el rincón del café, plantas, velas , y todo esto oiga, en 6 m2.
Te digo yo que alguno acaba con síndrome de diógenes. Por favor alguien puede decirle a esta gente que en casas de 60 m2 o menos no se debe meter tanta cosa. Que luego hay que limpiar y lleva mucho trabajo con tanta cosa…
Ahora con cariño, haceis un trabajazo chulo visualmente, espero no os moleste mi toque de humor, os sigo y me gusta vuestra creatividad. Y es cierto que gracias a lo que hacen nos dan ideas para nuestro hogares.
Besos
Y AHORA, ¿QUIÉN RESUELVE ESTO?
Gran parte de lo que somos y cómo actuamos proviene de lo que nuestros progenitores, nuestro pasado, nuestras compañías nos enseñaron o mostraron.
En mi caso, me paro a pensar en todo aquello que me inculcaron en casa, en el colegio, o aquello que visualizaba día a día en los que me rodeaba.
En mi casa me crié con mi abuela, pero tanto ella como mi madre intentaron tatuarme a fuego que era necesario tener un marido que te saque adelante y al que has de cuidar, el será el sustento de la familia y tú quién cuides de todos los que a ella pertenezcan, estar casada te dará estabilidad económica, emocional, y mientras, has de ser una gran ama de casa y una mujer florero siempre preciosa ante los ojos de todos. ¡Madre mía!, y esto mi abuela me lo inculcó como el que te enseña que 2 + 2 son 4, pues claro, de ahí viene en montones de familias las protestas porque muchas de esas mujeres de mi edad decidieron estar solas, otras que no querían compromiso, empezaron de manera increíble a salir “salir de la armario” las mujeres lesbianas o bisexuales ( para mi no se sale de un armario, se sale de la cárcel….)
Y llegabamos las pecadoras, las que nos queríamos divorciar, uffff , te lo hacían repensar mil veces, aunque tu vida matrimonial fuera una cárcel llena de violencia física o verbal, donde tu marido no te aportaba nada, no había amor, te sentías con cohibición de libertad, donde sólo tenías que existir para la familia y tu pasabas a segundo plano.
Madre mía, este tipo de educación a lo largo de generaciones ha sido tan dañino para la mujer, incluso también para el hombre, que te laven el cerebro a que has de estar atado a alguien, sin tener en cuenta por ambas partes que el amor se acaba, o que no se pueden unir dos personas pensando que con el tiempo la amarás, o que tu meta y entrega personal ha de ser por y par a la familia, tanto para el hombre como figura de aportación de estabilidad, trabajo y esfuerzo, como para la mujer como cuidadora de todo lo que es su casa y los que viven en ella, incluso en aquellas épocas que te decían que tenías que aguantar los malos tratos, físicos o psicológicos
Todo esto ha generado mucha controversia en el ser humano, cuando se para y se pregunta, ¿y yo qué?.
Pues ahora intenta arreglar tu mundo como puedas.
IMPOTENCIA
Estamos tan acostumbrados al control, que cuando llegan situaciones donde no manejas tu el carro, se hace cuesta arriba, la impotencia se apodera de ti, y entras en un agujero del que quieres salir porque hay dolor, mucho dolor, fundamentalmente mental, y no sabemos cómo hacerlo, nadie nos dió las herramientas para subir a esa superficie donde reina la calma y no sentir que te hundes.
Esta situación de descontrol se da en tantas situaciones; desamor, pérdida de un ser querido, pérdida de trabajo, falta de dinero, soledad, pero para mi la peor es la pérdida de salud, la pérdida de salud propia, o de alguien a quien amas (hijos, familia, amigos, mascotas).
Esta es la peor situación donde se pierde el control y llega la impotencia como si fuese tu sombra, pegado a ti irremediablemente.
Si tuviese que hacer un ejemplo de similitud, es como si te encontraras en una situación extrema donde has de esconderte para que no te encuentren en una casa en ruinas( de esas típicas de peli de miedo), para que no te maten.. Donde hay un asesino que te busca. Una casa donde no conoces sus habitáculos, no hay luz, es de noche, no sabes si hay escaleras, si hay muebles donde esconderte o con los que no tropezar y hacer ruido, y apoyas tus manos en la primera pared que encuentras intentando recorrerla a ver si puedes encontrar donde ocultarte mientras tu respiración te delata, pueden oírte y entonces entras en pánico. Así es más o menos cuando te dan la noticia y te informan de tu enfermedad, si, esa que no tiene cura, o que no saben si te curarán, o que si te curaras pero será largo y duro. Y metafóricamente el asesino (la enfermedad) sabe que estás ahí, y no se va a marchar, quiere que le temas, que te descontroles.
Sigues recorriendo con tus manos las paredes en busca de una solución, un sitio donde esconderte, o una salida de la casa, no entiendes porque has llegado a esa situación y temes por tu vida. Esto es el resumen rápido dónde no sabes como reaccionar, te acaban de comunicar lo que tienes y añaden… no tiene cura, no hay medicación que palie lo que te ocurre. Y ahora comienza tu camino, dando tumbos, leyendo informacion donde debes y no debes, intentando digerir lo que te ocurre y cayendo sin saberlo en un pozo profundo del que nadie te va a sacar, mientras que con el tiempo, los momentos (no muchos) de aceptación te agarras con tus uñas con la mayor fuerza posible a las paredes del pozo intentando evitar la caída, y cuando parece que estás sujeto ( aceptas el momento en el que se encuentre tu enfermedad), viene otro síntoma que te estropea más ( y se acabó la sujección y a volver a intentar agarrarte con las pocas uñas que te quedan) y empieza otra nueva etapa de aceptación…cuando menos esto es agotador y deprimente… y aunque hay un momento en el que reaccionas y piensas que el asesino tampoco conoce la casa en ruinas, que también hay oscuridad para él, y además no debe hacer ruido para no delatarse donde está. Ese asesino desconocido que quiere asustarte y matarte (tu enfermedad), pues parece que visto así apacigua la situación.
Y ahora trata de vivir, tanto si esa enfermedad es tuya como si es de un familiar, la impotencia se ha convertido en tu piel, y no puedes arrancártela, ya no es un dolor físico, es el dolor mental, el dolor del alma…
Últimamente estamos en una vorágine metidos, de lucha contra aquello que te duele, o te bloquea, contra los pensamientos negativos, en una lucha de tener que dar y poner una cara al exterior de fortaleza, de mostrar a los demás lo que quieren, y es cierto que a veces la mayoría de las personas les importa un rábano lo que nos ocurre, y entonces te saltan eso de “quiérete a ti mismo”, ese consejo está bien para priorizar y mandar a tomar por culo a aquellos para los que eres una opción, y centrarte en lo que te ocurre, pero la jodida impotencia es una lucha de las gordas, donde se pierde mucha energía, y desde mi punto de vista es muy difícil alcanzar un nivel de aceptación de que nos vamos, o se va nuestro ser querido, o en ambos casos, tuyo o de tu familiar va a haber mucho dolor, sufrimiento, y la impotencia de no saber va a impregnarse en ti mucho tiempo, en si habrá cura o no.
Todos tenemos nuestros motivos para quedarnos, queremos que la vida sea eterna, pero queremos que se cumpla lo que denominamos “ley de vida”, que nuestros hijos se vayan después de nosotros, porque no queremos que sufran, porque les trajimos para disfrutarles y que disfrutasen de la vida, porque sin darnos cuenta, hubo un momento donde pensamos que la vida era maravillosa y tenían que ver esto. Pero no queremos que enfermen gravemente y menos aún que se vayan, porque nosotros morimos por no poder ayudarles y es horrible, y morimos y nos rompemos cuando parten.
Cuando te dan noticias así, se supone por lo que dicen todos aquellos que lo han pasado, exprimes la vida al máximo, a ver… si te pasas todo el dia en un hospital, o una enfermedad invalidante donde no puedes moverte mucho, o una que te degenera a nivel brutal de rápido, pues oiga, no se yo, si a eso añadimos que tener un terapeuta ayuda, pero no todo el mundo puede permitírselo, si aquellos que caen no tiene ayuda de familiares o amigos, y te ves sólo… pues no sé, y digo yo, y si dejamos de dar consejitos de positivismo y pensamos un poquito que cada persona tiene unas circunstancias muy diferentes a otros, y aunque sea triste, son más los casos de los desvalidos que de los ayudados/acompañados.
Conclusiones llegadas en mi caso:
-
La aceptación de lo que te ocurre con tu salud o de un ser querido es momentánea, unos días sí, otros no y otros menuda mierda…
-
Nadie o casi nadie hará por ti lo que desearías que hiciesen.
-
Las personas no quieren enfermos cerca.
-
Asusta mucho estar desvalido.
-
Los amigos, una vez enfermo o con alguien enfermo desaparecen fulminantemente, conclusión, no eran amigos.
-
Llegas a sentir mucha impotencia, porque dependes de la medicina y sus avances, si es que hay algo.
-
La vida que llevabas,se ha acabado. así que busca alternativas, como la mía, escribir.
-
Vas a sentir en momentos decepción, impotencia y pánico. Y si, son sentimientos adheridos a tu piel cual tattoo.
-
Estás perdido en el tiempo y deseando que sea infinito.
-
Temes a la muerte, bueno, mejor dicho el cómo morirás. Nadie quiere morir con dolor, y menos aún solo.
-
Dejar hijos en el mundo sin tí, es una mierda, porque no estarás cuando crecen, ni cuando te necesiten, cuando noten que no estás y sufren. Y superar el no tener a tu madre, donde acudir, porque aunque nos hagamos mayores, siempre necesitamos algo a nuestros padres, pero de peques es muy difícil. Eso me come por dentro, ¿ves?, la jodida impotencia.
No es que quiera pintarlo todo negro, simplemente es una parte grande de lo que ocurre y que has( si puedes) de buscar alternativas sanadoras a todo esto… ¿Y donde?, francamente ni idea, porque salvo mis hijos, sigo sin encontrar personas o situaciones motivadoras, motivadoras a largo plazo. Momentáneas las hay…
DEL RUIDO AL VACÍO
¿ Habéis notado esa sensación cuando se entra en una casa que está vacía?, me da igual que sea una casa, un piso, un local, ese vacío acompañado de ese silencio, ese vacío acompañado de falta de sentimientos.
En los últimos días leo demasiado sobre la soledad, tanto en adolescentes, niños, ancianos, adultos, esa soledad que normalmente por ley de vida de sedaba en gente muy mayor, fallecían sus parejas, amigos, familia, y los hijos tienen sus vidas, normal,incluso algunos fuera de donde esa persona mayor vive, y se implanta la soledad, la peor, la no elegida, la de verte mayor, sin salud, sólo, sin motivación, ni con quien hablar, sabiendo que la muerte se acerca, y es probable que te visite estando solo. Y con esa soledad va acompañada el vacío.
Estos artículos que leo, comentan que esta situación se está dando tras la pandemia del coronavirus, en todo tipo de edades. Si, esa Pandemia que todos que saldremos reforzados, mejores personas, respetuosos con la naturaleza y sus ritmo, en búsqueda de una sociedad no tan estresante, más humanizados, respetuosos, pero no… lo que salió de allí fué un aumento exagerado de egoísmo, impaciencia, deshumanización, consumo masivo de redes, consumismo a grandes dosis aun a pesar de la crisis, aumento de las depresiones, de la ansiedad, mucha rabia, mucho disconformismo.
Las llamadas telefónicas entre personas donde sólo se escuchan quejas, y para evadir eso, aludimos lasa llamadas, wasapeas horas después, que otras ni contestas, no escuchamos ni los audios recibidos, nadie ayuda a nadie, las persona se quejan de continuo, no disfrutan, y se crea mal ambiente, aSÍ que los que más a menos aprendimos de aquello, y quisimos hacer otras prácticas de vida más saludables, o acabaron mal, por el mal ambiente creado, o se esconden para conservar su energía positiva.
En mi caso, como solución decidí apartarme, quedarme sola, el ambiente generado y por el que podía hacer nada me comió, ya muchos no están, ni escriben, ni se preocupan, y aunque es una soledad elegida por salud mental, soy otra participante de esa comunidad de vacío.
Se supone que históricamente los seres humanos estaban hechos para estar en compañía, pero me temo que se está creando otro tipo de vida, y los que transicionamos a ese nuevo estilo de vida, nos está costando. No se, yo desde pequeña viví el concepto familia, los amigos de pequeña que jugábamos juntos, los amigos de adolescencia, los que tienes o creas de adulto, y eso se ha roto, el concepto amistad, está roto.
Y observo esto tanto en niños, que no salen con otra, adolescente con la mirada en el móvil aunque estén en grupo, adultos que ya no quedan, ufff. No me gusta este cambio en la situación, cuánta soledad veo, no, no me gusta, pero hay que aguantarse, vamos hacia otro estilo de vida.
Y ese vacío acaba siendo duro, porque acabas siendo como aquellos, haciendo lo que dijiste que no harías, ya no llamas, porque no te llaman y te cansaste. Ya no quedas, porque ellos tampoco quedan contigo, asi que te cansaste de siempre ir a verles, ya no contestas sus mensajes, en horas e incluso días, porque haces ya automáticamente lo que te estaban haciendo, y te centras en ti, unas veces haces algo que te llena, y otras te jodes con tu soledad y vacío.
Los niños con sus máquinas, los adolescentes con sus móviles, los jóvenes con conceptos de pareja de poca duración y muchos ya no quieren oír de estabilidad de pareja, y ya ni te digo procrear, los adultos o cuidando de su casa, familia, o los solteros quedando a veces con quien ni soportan y la mayoría de tiempo solos, los maduros, esos aun aguantan algo, y los abuelitos cada vez más solos.
¿Hacia dónde vamos?...
OBSERVAR
Y que verdad!!!. Tiene sus ventajas, a mí me gusta ser observad@r. Suele pasarme cuando conduzco, miro a cada lado de la calle, y casi parece que la gente camina al son de la música que llevo puesta, o eso quiero creer, y observo los cambios de esa calle, negocios que abren, otros que siguen de toda la vida, otros que ya no existen y los recuerdo de la infancia, y observo como mi ciudad evoluciona, a veces produce añoranza y te trae recuerdos de cuando eras peque, aquellos pasteles que te comías, o donde se hacía la compra o se iba a por sábanas, aquellos lugares que ibas de la mano de tus padres o abuelos, y ya no están... Pero todavía puedes verlos.
Y mientras ves parar a tantas personas diferentes por esos locales que algún día fueron algo, parte de tu vida y ahora son otra cosa. Y observo a todos los seres que por ahí andan, perros felices paseando, porque esos si que son felices en la calle. Y humanos de todas la edades, mas serios, apagados, felices, caminando solos o en compañía entablando conversaciones. Algunos con mucha prisa y otros relajados, y todos ellos al compás de mi música y yo observando en que pensaran, cómo serán sus vidas, si algun@ será hijos de antiguas amistades, o padres de alguien que estudió conmigo.
Observó los edificios, el movimiento de la calle en sí, los árboles, pocos la verdad, mi ciudad no es que sea muy verde por desgracia. Observó el silencio de la ciudad, que en algunas calles se da y es fantástico.
Y observar esto no está mal. Pero a veces ser tan observad@r conlleva sus desventajas... Que pasa el tiempo y es verdad, acabas entendiendo cosas que era mejor no saber, porque la decepción que conlleva podías habértela ahorrado, imagino que como todo pues tiene sus ventajas y desventajas. Y a veces se vive más tranquilo cuánta menos información tienes.
AGUANTAR
Esto nos metieron en la cabeza a muchas mujeres de mi generación, cuando por fin dábamos el paso en una relación estable, normalmente ya con convivencia, para convertirla en matrimonio, o convivientes sin papeles con una alto nivel de compromiso hacia el futuro ( en los casos más raros, ya que estaba mal visto por nuestros progenitores). Así que te casabas y el siguiente paso era tener descendencia. Estos dos pasos tenía que darlos si o sí según nos educaron, pero no sólo eso, después del feliz acontecimiento de matrimonio, empezabas a tener hijos sin dejar mucho tiempo para disfrutar de la pareja, porque también nos habían enseñado que debía ser así.
Y cuando queridas mujeres mías, te querías dar cuenta, estabas metida en una vorágine en la que ya no sabías quien eras, que tu pareja, no era muy colaborativo ni en temas del hogar ni mucho menos como padre ( nadie se lo tome a mal, mis opiniones vienen de lo vivido por mi parte, mis compañeras de trabajo, amigas, y todo aquello que trasciende de todas estas y comentan).
Pero... además tu progenitora y suegra te repetían hasta la saciedad, que esto es normal y que "hay que aguantar", bonito verbo, ¿verdad?.
Las posibilidades de que este verbo se aplique más en mujeres que en hombres está ahí, no se por qué, la mayoría de los seres masculinos, prefieren no mover ficha, son conscientes de que no son felices, que a no tienen lo que antes tenían, que hay criaturas llorando, correteando, dando malas noche y aveces malos días, que ya no es divertido el panorama que hay en casa, que prefieren estar trabajando, o haciendo algún deporte con amigos o ir a correr y en algún que otro caso, buscará diversión femenina fuera de casa. Y no dejarán su cómoda vida actual casi ninguno de ellos, a no ser que encuentren a alguien que les devuelva el papel protagonista de una historia.
Pero la mujer sin quererlo ni comerlo, se tiene que tatuar el verbo aguantar, porque te lo transmitieron así desde pequeña, porque así lo viviste en tu casa, y porque tu suegra siempre intentará excusar a la criatura masculina que trajo al mundo, donde ella colaboró en que no hiciese nada en casa y que aprendiese en su día a día que todo esto del matrimonio con hijos, va a cargo de la mujer.
¿Por qué hay matrimonios que funcionan?, a ver, por supuesto que quedan algunos donde el verbo aguantar no coexiste con ellos, pero no es lo común. A mis casi 50, cuando te da por preguntar a generaciones anteriores, es decir mis progenitores y en su día mis abuelos, ¿ Que haces para que tu matrimonio funcione?, te respondían que la clave estaba en aguantar, aguantar lo que la vida te había deparado sólo por el hecho de ser mujer , y esa carga matrimonial, sumado al papel de madre, te convertía en la jefa de la casa, cómo si eso fuera emocionante, menos mal, que ya vamos cambiando esa forma de pensar, porque intuía en mis conversaciones femeninas con otras personas que nos quejábamos, que estábamos hartas y que no es justo. El matrimonio o la pareja conviviente es un compromiso de dos, los hijos son de dos, las tareas hogareñas son de dos, y madre mía lo que nos ha costado entender esto y no querer arraigar a nuestra vida el verbo “aguantar”.
SIN FUNERAL
El día que abandone este mundo, no quiero funeral.
Para empezar, lo que recibes de los demás, ha de ser en vida, no soporto la hipocresía de aparecer a dar un pésame que ni sientes, porque lo crees como algo obligatorio por alguien a quien en vida ni estuviste, y porque nos enseñaron que hay que ir a los tanatorios por cumplir... Por eso, los míos están avisados. Cuando me vaya, no se avisa a nadie, no habrá ni tanatorio, ni misa, ni funeral. Ni siquiera los míos estarán, que me recuerden en vida.
Tratamos la muerte como algo oscuro, como algo tabú, y nos llegará a todos, mi único deseo para todos en general, es que si es posible sea sin sufrimiento, sin dolor, y rápido, que no sea por causas de enfermedad terminal, porque en ellas no sólo se le agota el tiempo al que se va, sino para evitar sufrimiento e impotencia a los que se quedan y ven todo ese proceso. Deberíamos pensar más en la muerte, la muerte con sentido, si, que realmente te sientes y te digas a ti mismo si tu vida mereció la pena. Yo he sido torpe muchos años y mi ceguera no me dejo verla, ahora, aún acompañada de circunstancias inevitables (salud), reconozco que la vivo plenamente. Piensa en la muerte, más tarde o temprano llegará, marchaté teniendo la sensación placentera de haber disfrutado.
Por eso me planteo, ¿para qué sufrir más con eventos funerarios y pesadas e insufribles despedidas.
Pero a lo que iba, mi caso particular, serán los años (47), será mi enfermedad que me ha convertido en una jubilada, serán manías adquiridas, pero aquellos que conocí, donde practicamos la comunicación verbal, física y telefónicamente, donde se te preguntaba con interés como estabas, donde compartías vida sin egoísmos, y realmente te importaba cómo encontraba esa persona y la apoyabas, eso, se ha difuminado, y no creo que esta nueva actitud sea adaptarse a los tiempos, creo que es una mierda. Por ello, si no te importa cómo estoy en vida, ¿qué leches quieres hacer una vez muerta?. Así que para evitar disgustos emocionales a mayores de la muerte en sí, quiero que mis hijos no hagan nada, me muero, me dejan en una sala donde nadie me ve, no hay sala de recepción de familiares y amigos, ni misa, se procede a incineración, me guardarán en un pozo los del tanatorio, y fin.
Los mios ya me añorarán si ha de ser así, sólo espero haberles aportado cosas buenas en esta vida, y de las malas que aprendan para no repetirlas. Ese es el legado que quiero dejarles, aprendizaje y experiencias juntos. El resto de personas con sus formalidades sobra, me sobran a mí que no estuvieron mientras vivía, pues con más razón a mi hijos tener que aguantar a una panda de imbéciles cumplidores.
Algunos leeran esto y les parecera una barbarie, cómo si eso me importase, cada día me gusta tener las cosas más claras, cada día me gusta menos los seres humanos actuales, por decir algo, porque observo tanta deshumanización , que eso si que me asusta, más que la muerte.
YANO ESTÁS SOLO
Para bien o para mal, definimos la soledad como una situación física de una persona sin compañía . Pero hay algo que hasta cierta edad nos acompaña durante casi todo el dia, por no decir el día completo, el móvil, un acompañante completito como dije para bien y para mal, en ocasiones sustituye a la caja tonta ( TV), a muchas a personas de forma física, en otras sustituye a libros , periódicos o revistas, y este artilugio pasa la mayoría de las horas que estamos despiertos con nosotros, y las que estamos dormidos también.
Nos facilita la comunicación, aunque ahora se ha vuelto más austera y el sonido de nuestras voces caen en el olvido debido a los whatsapp, cae en saco roto un “¿ cómo estás?”, que te cuenten novedades, penas, alegrías empleando tonos de voz característicos en ello y te hacían conocedor del estado del ánimo del otro. Ya casi no se usa para hablar, así te quitas de que te molesten y tu te quitas de molestar al otro. Y hemos asumido esto con naturalidad. Se dejan audios en los que expones lo que quieres y escuchas el de vuelta si te da la gana. Vamos , que estamos rompiendo la comunicación a la que estábamos acostumbrados. Con esto yo le veo mas contras que pros. Yo era más de charlas con familiares y amigos.
Las personas que más pierden son las mayores, además de estar perdidos con el objeto y su uso en sí, este, ha conseguido a través de las videollamadas en algunos casos que no veas ya a tus hijos y nietos con la excusa de estar ocupados y los ven a través de una pantalla (que triste) y en otros casos, es más favorable cuando tienen a sus hijos, nietos o hermanos lejos, el poder charlar y verles.
Comunicación, en algunos casos se ha permitido que por no aguantar a tus niños desde pequeño usen los móviles, y te encuentras familias que a la hora de la comida cada miembro vaya con su teléfono a la mesa, coman o cenen con los dispositivos, conclusión, palabras cruzadas en la mesa, ninguna. Se han quedado en el limbo, charlas, el interés de algunos por cómo estás, abrazos, besos, miradas, disfrutar de lo que tienes cerca…
Ahora, dejando de un lado las tristes ( en mi opinión) conclusiones de la falta de comunicación verbal y física debido al móvil, vayamos a la parte del acompañamiento, no todo es malo… Este punto está más dedicado a la persona que vive sola, las 24 horas o por tiempos por ejemplo trabajos a distancia durante la semana, etc…
En este caso en particular el móvil es un gran acompañamiento. Te aporta noticias, videos que te entretienen, lecturas, series, y contacto con personas, aunque sea por mensaje o videollamada, No es que te vayas a sentir acompañado 100%, pero oye, algo hace, más de lo que creemos. Dentro de la nueva caja tonta (móvil), podemos a través de redes ver la vida de los nuestros, incluso tener las propias dedicadas a un tema en especial, cocina, decoración, fotografía. Podemos leer infinidad de libros sin salir a comprarlos, ver series o películas, hacer recetas, y todo esto el móvil siempre pegado a nosotros. Un aparato que siempre está en nuestras manos, que está lleno de información, y aunque no lo creamos a personas que viven en soledad, les llena muchos huecos, a veces soledad elegida, y otras impuesta, pero
LA SOLEDAD
Querida soledad, gracias por ser mi compañera desde hace un tiempo, gracias por todo lo que me has y me estás enseñando. Si no llega a ser porque llegas a mi vida, cuántas cosas no hubiera aprendido. Querida soledad gracias por hacerme más empática. El dolor que traías contigo se convirtió en mi maestro y me abrió los ojos para ver aquello que duele, y ese dolor me enseñó a la vez lo que es la empatía, esa empatía tan necesaria con otros que están abandonados.
Estimada soledad, gracias por cruzarte en mi vida e incluso por cada una de las lágrimas que brotaron de mis ojos, pero me hicistes ver quién no estaba cerca mío y quién era mi mejor compañía, yo misma. Me enseñaste que yo era lugar seguro., que era mi mejor amiga y mi mejor consejera, que utilizara el instinto para tomar decisiones porque no había fallo sino aprendizaje, me hiciste ver que no necesitaba a nadie para ante la duda decidirme, así no había culpables. Te pusiste ahí para mostrarme que puedo hacer tantas cosas sola. Y te metiste en mi casa y la convertiste en hogar, cuando yo pensaba que necesitaba más de una persona en las cuatro paredes para poder definirlo como lugar hogareño. Y qué error, porque el hogar lo crea uno mismo en el sitio donde está, sintiéndose a gusto aunque viva en soledad. Gracias por todo lo que me has enseñado, por todo lo que me muestras en el presente y por quitarme miedos del futuro. Gracias a ti ahora soy más completa. Por ti he llorado, he sufrido, he tenido ansiedad y muchos momentos de depresión. Hubo un tiempo en que pensé que maldita la hora que te abrí la puerta para que entraras en mi casa. Y ahora quien lo diría, cuánto me alegro de que pertenezcas a estas cuatro paredes y a mi vida, porque aún viviendo de forma solitaria puedo hacer mucho por el mundo, más de lo que pensaba. Ahora ya no lloro por tu presencia, ya no hay ansiedad ni tristeza, ahora me siento orgullosa de tu compañía y tu destreza por haberme convertido en alguien que merezca la pena.
CUADERNO EN BLANCO
Voy a atacarte, sé que lo estás deseando, tus páginas en blanco se iluminan en cuanto me acerco a ti, deseas que apoye mi mano sobre tu piel y te haga cómplice de mis secretos, que los plasme en más de mil líneas, con más de mil palabras, para que tú los tengas impresos de mi puño y letra, y así tener tu la sartén por el mango, porque a partir de ahí ya puedes contarle al mundo todo.
Controlarás mis sentimientos, pero no los harás tuyos, sólo quieres gritar los al mundo, dejarme expuesta, y aún así, estoy dispuesta a aferrarme a ti, a cada una de tus páginas, a escribir sobre ellas sabiendo que corro peligro, sabiendo que delatarás todo lo que te he contado. Pero lo necesito, he creado una dependencia contigo querido cuaderno, has creado en mí el deseo y la necesidad de ponerme sobre ti y escribirte lento, contarte hasta lo incontable; mis anhelos, mis dudas, mis dichas, mis deseos, mis miedos, las locuras que navengan por mi mente, mis secretos, todo aquello a lo que tengo pánico, todo aquello que haría o diría y no hago, mis momentos cobardes, mis perversiones.
Y tú, ¿ Que me das a cambio querido cuaderno?, te he desnudado mi alma, te he llenado en cada hueco, tengo la mano dolorida, pero era necesario hacerlo, necesitaba escribirte, necesito que guardes todo esto, mi cabeza ya no puede con tanto y en ti delego. Sigo empuñando mi pluma y tú sigues en silencio, aceptas lo que te hago, escuchas con atención lo que te escribo, pero no opinas, lo necesito, di algo...necesito tu consejo.
Te he dedicado mi tiempo, horas, días, en escribir sobre ti todo esto, y ahora te miro, te acerco para sentir tu olor a papel recién salido de algún sitio que no conozco, pero aborrezco tu silencio. Releo lo escrito y no reconozco lo expuesto, pero seguro que tú ya tienes una opinión de todo esto, que callas, y eso me mata.
Por hoy ahí te dejo, cerrado, observando tus tapas, para que mañana al pasar por aquí el brillo de tus páginas no me tienten de nuevo, estoy enfadada y no quiero compartirte ni siquiera recuerdos.
No digas nada, lo comprendo. Esperas a que yo llegue sola a una conclusión con todo esto. Pero hoy no es el día, aquí te dejo, sobre la mesa de mi salón reposando mis secretos.
Ya veremos cuando vuelvo, me echarás de menos, pero ya muchas de tus páginas llevan mucho peso, demasiada tinta y demasiados sentimientos. Esperame con el resto de esas paginas tuyas en blanco, con esas paginas que desean sentir el calor de mi mano con mi pluma y su peso, esperame para otro día, para que vuelva mi cabeza llena de todo eso que a ti te gusta guardar y que yo anhelo exponerlo.
Y por hoy poco más.
Como bien ha dicho mi amigo Miguel, sera micro reflexiones.
MAQUINA DE ESCRIBIR
Valientes aquellos que utilizaban la máquina de escribir, unos por tema laboral, otros por ser escritores noveles o profesionales, también los estudiantes para hacer trabajos que entregar a tiempo, etc.
Es cierto que intervenía la práctica, pero el margen de error estaba siempre ahí en menor o mayor grado. Y el hecho de equivocarse salía a veces caro...
El tiempo no jugaba a su favor teniendo que repetir una o varias páginas, eso conllevaba la fuga una dosis de paciencia en la fase de inspiración, y para aquellos que esta era necesaria, también se alejaba con facilidad cada vez que había que hacer corrección.
Valientes aquellas manos que tenía que volverse inagotables al esfuerzo del tecleo, con la obligación de ir al compás del pensamiento o del dictado de algún miembro.
Valientes aquellos que transcribieron libros para algunos, textos para otros...aguantando el sonido del tecleo placentero al principio y que acababa en sonido del infierno.
Y hoy, estás máquinas de escribir en antigüedades se convirtieron, en un clásico que admirar en museo o en casa de algún abuelo, guardadas para el recuerdo. Con sus teclas desgastadas, llenas de trabajo y esfuerzo. Que sin embargo no guardan nada de lo escrito como recuerdo.
Que los manuscritos, textos, archivos que salieron con su tecleo no se saben dónde están y a donde fueron.
Esas máquinas de escribir robustas y de gran peso. Que para algunas familias era un lujo tener eso. Que cuando llegaba una a casa era la fascinación de todo los miembros, el poder entregar trabajos antes en el colegio, y el mancharte de tinta los dedos.
Todo un señor aparato que se quedó obsoleto, cuando los ordenadores decidieron que era hora de su destierro.
QUE FUÉ DE AQUELLAS CARTAS
¿Dónde quedaron aquellos sobres y aquellos sellos?
¿Dónde quedó aquel esfuerzo en la mano por escribir todo aquello que uno tenía que transmitir? ¿Dónde quedó ese rato de pensamiento para plasmar una carta de amor, una carta con una petición o una carta a la familia? ¿Dónde quedó?
Yo aún tengo el recuerdo del olor peculiar del sobre, del sello y del papel que había dentro. Incluso hubo un tiempo en que algunas personas usaban bolígrafos con olor, y hasta eso hacía que, al abrir tu carta, todo resultara agradable. Y la emoción… la emoción de recibir y abrir el sobre ñ, de descubrir quién te escribía y qué te decía.
Aquellas cartas de amigos, de amores o de familia, tan largas, llenas de folios y folios contándote hasta el más mínimo detalle. Y aquellas cajas bonitas donde las guardabas, que eran el mayor tesoro de tu vida.
Y las postales, con sus fotografías que te mostraban dónde había estado tu remitente, con frases cortas pero sinceras que decían tanto sin necesidad de extenderse.
Hoy, todo llega en segundos, sin olor, sin sello, sin espera. Pero a veces —solo a veces— uno desearía volver a sentir el peso de una carta en la mano, la tinta un poco corrida, el papel doblado con cuidado, y ese pequeño temblor en el corazón antes de leer las primeras palabras.
–
LO JURO NO ME ATREVÍA
Lo juro...
Quise llamarte más de un millón de veces pero fui cobarde, el miedo me invadía en el momento en que iba a empezar a teclear tu número. No pude, tenía tanto que decirte y tantas ganas de que me escucharas.
Quería avisarte que ahora era el momento que antes no estaba preparad@. Que nos encontramos en un tiempo no fue el debido ni adecuado.
Y ahora sí, estoy list@, puedo darlo todo, me encontré como persona y aprendí como human@, ahora se que sirvo para sumar y estar a tu lado
Quería que lo supieses, pero al final no pude, la presión de que pensarías o qué harías me empapó de pánico, tanto que al final nunca tecleaba tú número y triste me quedaba. Siempre soñaba con que te diría desde que descolgaras, ensayaba mi discurso de comienzo a fin, lo practicaba millones de veces para intentar convencerte de que volvieras a abrirme tu vida de nuevo,pero no tenía fuerzas ni valentía, ni nada de lo necesario para decir la primera palabra.
Escaseaba la capacidad y abundaba la rabia de saber que tenía tanto miedo que ni la agenda miraba.
Cuantas veces soñé que ya habíamos hablado, que yo te contaba todo lo que había evolucionado, tú escuchabas con atención y con ganas. Había conseguido convencerte para iniciar todo viniendo de la nada, pero al final eran sueños y sólo quedaba el vacío cuando despertaba.
Que no daría yo por reencontrarme contigo y levantar mi mirada, a ver si eras capaz con ellos de adivinar que aún te amaba.
LIBROS EN LA ESTANTERÍA
Un libro físico es una prueba de tu existencia. Es un recuerdo que ha sido tu propiedad, que ha estado en tus manos, que has compartido tu tiempo con él, da igual si han sido segundos, minutos, horas, días, semanas o meses.
Durante un tiempo ha sido parte de ti y tú parte de él. Ha dejado huella en tí con lo leído, te ha hecho reír, llorar, emocionarte, sentir lo que te transmitia, te ha generado curiosidad, duda, intriga, nervios...Creo que de ahí proviene la necesidad de aquellos lectores de tener libros físicos colocados en estanterías. Porque cuando pasas por delante de ellos no sólo recuerdas su lectura y sensaciones, sino el momento en el que tú estabas en tu vida. Puede traerte instantes a la cabeza excelentes, dolorosos, días normales sin más, días de paz e incluso días de ansiedad, también quiénes eran las personas que estaban en ese momento en tu vida, y mucho más sólo por el hecho de observarlos en dicho estante.
Otra cosa es cuando lo miras con inquietud y con deseo de volver a leerlo, porque necesitas otra vez esa historia en tu vida. Y caes rendido a sus pies. Quieres de nuevo secuestrarlo de donde está y hacerlo de nuevo parte de ti.
Da igual si son de tapa dura o blanda, ambos llevan impregnados un olor propio y único de su papel que tanto te gusta. Sean como sean y de donde provengan, se convierten en un artículo que tratamos con verdadero cariño y cuidado. Cuál niño pequeño, para que no les pase nada.
Cuánta seducción guardan los libros y cuánta magia tiene implícita la lectura.