Libros en la estantería
- Más de mil palabras

- 26 oct 2025
- 2 min de lectura

©Más de mil palabras
Un libro físico es una prueba de tu existencia. Es un recuerdo que ha sido tu propiedad, que ha estado en tus manos, que has compartido tu tiempo con él, da igual si han sido segundos, minutos, horas, días, semanas o meses.
Durante un tiempo ha sido parte de ti y tú parte de él. Ha dejado huella en tí con lo leído, te ha hecho reír, llorar, emocionarte, sentir lo que te transmitia, te ha generado curiosidad, duda, intriga, nervios...Creo que de ahí proviene la necesidad de aquellos lectores de tener libros físicos colocados en estanterías. Porque cuando pasas por delante de ellos no sólo recuerdas su lectura y sensaciones, sino el momento en el que tú estabas en tu vida. Puede traerte instantes a la cabeza excelentes, dolorosos, días normales sin más, días de paz e incluso días de ansiedad, también quiénes eran las personas que estaban en ese momento en tu vida, y mucho más sólo por el hecho de observarlos en dicho estante.
Otra cosa es cuando lo miras con inquietud y con deseo de volver a leerlo, porque necesitas otra vez esa historia en tu vida. Y caes rendido a sus pies. Quieres de nuevo secuestrarlo de donde está y hacerlo de nuevo parte de ti.
Da igual si son de tapa dura o blanda, ambos llevan impregnados un olor propio y único de su papel que tanto te gusta. Sean como sean y de donde provengan, se convierten en un artículo que tratamos con verdadero cariño y cuidado. Cuál niño pequeño, para que no les pase nada.
Cuánta seducción guardan los libros y cuánta magia tiene implícita la lectura.



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